Columna de opinión

  No hay excusas, la moda debería ser ropa de segunda mano. 

Toda mi vida he comprado en ferias o tiendas de ropa americana, es más, no puedo recordar la última vez que fui a un centro comercial con la intención de buscar alguna prenda nueva, ya que además de mis gustos personales en moda que consisten en algo mucho más diferente a lo que se vende en estas tiendas de ropa nueva, me he concientizado más con el medio ambiente y el gran daño que le hacemos.

Como sociedad tenemos esta gran fascinación de tener siempre objetos nuevos, siempre lo último que salió, la última moda, ese último vestido que todos usan, aunque tenga mil otros vestidos guardados, total, nos encanta sentirnos encajados en todo, ¿pero esto realmente vale la pena?, no avanzamos en nada si seguimos apoyando a las grandes industrias que contaminan el mismo mundo en el que vivimos, ya que la fabricación de estas nuevas prendas dañan mucho al medio ambiente, crear esa ropa significa un gran consumo de agua y sobre todo la generación innecesaria de gases tóxicos por parte de grandes fábricas de ropa, además de la sobreexplotación de recursos naturales que se ven involucrados, es decir, el fast fashion, el cual provoca más de 92 millones de toneladas de desechos producidos por año.

A lo contrario que dicen los demás, no es necesario tener ropa nueva para estar a la moda o verse bien, si buscas bien te podrías encontrar con ropa hermosa, y tener un estilo nuevo y diferente; un gran ejemplo de esto es como la arista Billie Eilish (reconocida por su destacado estilo) se presentó a los Met Gala este año con un vestido que había sido thrifting, es decir, de segunda mano, y que más se puede decir, fue la mejor vestida de toda la Gala.

Antonella Urzúa, Estudiante.

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